Serra y Boada sobre intoxicación familia Sevilla Eva Rancho La Provincia 18 Dic 2013.pdf
El experto asegura que “un consumo de 100 gramos no puede causar una patología grave”
Eva Rancho
LAS PALMAS DE GRAN CANARIA, 18 Diciembre 2013.
Los análisis microbiológicos y toxicológicos de las vísceras y otras muestras de los tres familiares de Alcalá de Guadaíra (Sevilla) que fallecieron por parada cardiorrespiratoria el pasado sábado, tras un severo cuadro de vómitos y diarreas, sigue su curso en dos laboratorios de toxicología de la capital hispalense y de Madrid. Aún se desconocen las causas de la muerte y los resultados pueden tardar varias semanas. Expertos en nutrición y toxicología grancanarios descartan que una toxina en el pescado que consumió la familia, excepto la única menor superviviente, sea el origen de la tragedia.
“Un consumo normal de 100 gramos de pescado es imposible que cause una patología grave, a no ser que se haya cogido de un charco contaminado a la salida de una depuradora química”, afirmó Luis Serra, que es catedrático en Medicina Preventiva y Salud Pública de la ULPGC. Asimismo, opinó que debió de ser “un compuesto químico, como pesticida, que lo confundieron con otros botes en la cocina, porque un efecto tan agudo, es muy extraño, tiene que haber alguna otra causa concominante [asociada]”.
Hay que recordar que la Junta de Andalucía decomisó por prevención otra partida de pescado del establecimiento del que la familia adquirió la ración que cenó en la noche del pasado viernes. La policía recogió alimentos en aparente buen estado del domicilio además de muestras de agua. Por su parte, Luis Domínguez Boada, director técnico de Toxicología del Instituto de Medicina Legal de la capital grancanaria, pidió prudencia ante el caso, aunque ayer se levantó el secreto de sumario por orden del juzgado de instrucción nº2 de Alcalá de Guadaira (Sevilla), y no descartó ninguna causa, ni siquiera la de intoxicación alimentaria, pero la consideró “remota”.
“Es muy raro que la causa sea una toxina del pescado. Depende de qué tipo, pero normalmente las toxinas que producen una muerte tan rápida y fulminante, las tienen pescados tropicales, que en España normalmente no se consumen”, indicó Domínguez Boada.
La principal línea de investigación hasta el momento, según apuntaron algunas fuentes médicas al Diario de Sevilla y a El País, es la posible presencia de sustancias tóxicas ajenas que pudieron haber contactado con la comida o llegado a los cuerpos de los fallecidos por otras vías. “Puede ser que se absorbieran a través de la piel o de las vías respiratorias”, señaló Domínguez Boada, médico toxicólogo desde 1988, pero en cualquier caso, “para producir la muerte de forma tan fulminante, se tuvo que ingerir en cantidades importantes por las víctimas”, añadió. Asimismo recordó que hay “decenas o centenas (de tóxicos) que pueden producir náuseas y vómitos después de su ingestión”, como los productos organofosforados y clorados (pesticidas agrícolas prohibidos).
Cautela con carne y pescados frescos
Especialistas en Toxicología del Hospital General de Valencia, como el doctor Benjamin Climent, o en el Clínic de Barcelona, como Santiago Nogué, descartaron en declaraciones a El País que los padres y la menor de Alcalá de Guadaíra murieran por consumir comida en mal estado. “He visto gastroenteritis graves, como consecuencia de la ingesta de alimentos en mal estado; pero muertes, nunca”, afirmó Climent. Nogué ni siquiera contempló una infección bacteriana por salmonelosis o cepas peligrosas de Escherichia coli como origen de la tragedia. Por su parte, Luis Domínguez Boada, médico toxicológico grancanario, lo considera improbable, “pero nunca se puede descartar, porque depende de la carga bacteriana y del tipo de bacteria que tenga ese alimento”, pero comparte la opinión de ambos especialistas en que esta clase de gastroenteritis agudas “no es frecuente”. Tanto Lluis Serra, experto en nutrición de la ULPGC, como Domínguez Boada, llaman a la precaución sobre la fecha de caducidad de productos frescos como carne y pescado, su consumo y conservación en la nevera. E.R.

