Los hallazgos de Israel Tejera, desde la azotea de su casa, están publicados en revistas científicas de Italia y EE UU y ayudan a conocer la masa de estos sistemas
Eva Rancho
LA PROVINCIA / LAS PALMAS DE GRAN CANARIA, 12 Enero 2014
El grancanario Israel Tejera Falcón, de 36 años, es un humilde astrónomo autodidacta, pero grande en conocimientos matemáticos, meteorológicos y astrofísicos, cuya tenacidad le ha llevado a descubrir en tres años 70 estrellas binarias desde la azotea de su casa en Vecindario. Están acuñadas en la bóveda celeste con sus iniciales (ITF), y de las cuales 46 figuran ya en el catálogo público universal del Washington Double Star (WDS), un organismo gestionado por el Observatorio Naval de los Estados Unidos (USNO). La pasión por el cosmos de este oriundo de Piletas (Tamaraceite) irradia tanta luz como el último lote de 24 cuerpos estelares que halló en el trimestre anterior a Navidad. Todo un logro para este cazador de estrellas, si se tiene en cuenta que estudió hasta COU y los escasos medios con los que cuenta, pero sus ganas, rigurosidad y noches en vela pueden con todo.
“Las estrellas binarias son dos soles que orbitan entre sí y ambos en torno a un punto de gravedad común. En base al movimiento, a cómo interaccionan entre sí, permite a los astrofísicos determinar la masa conjunta de los dos astros. También parte de ese estudio sería el fotométrico, de su luminosidad”, detalla Tejera, al mismo tiempo que señala que una estrella puede superar con creces una tonelada de hidrógeno de materia por centímetro cúbico, tomando como referencia la masa solar.
Como paso obligatorio para su inminente inclusión en la citada clasificación global, regida por el comité científico de Brian D. Mason, Tejera ya publicó sus nuevos descubrimientos, dos de los cuales son sistemas ternarios (que contienen tres astros), en una revista científica, en este caso en la italiana Ilbolletino de Elle Stelle Doppie. También ha superado el corte en la publicación Journal of Double Star Observations, de la Universidad de Ciencias Físicas de Alabama del Sur (EE.UU.), donde ha divulgado sus trabajos anteriores. A Israel Tejera se le encendió la bombilla por primera vez hace ya tres años cuando descubrió a sus dos hijas estelares, ITF1 e ITF2.
Aunque Tejera afirma que los astrónomos dan con ellas por causalidad, cuando están midiendo ángulos de giro y separación de sistemas ya descubiertos, sí que existen ciertos factores con los que salta la voz de alarma de nuevos hallazgos. “Están muy juntitas, aunque suele también llamar la atención dos muy separadas, pero de similar brillo o color, es decir, que tiene la misma evolución. El color nos indica su temperatura superficial, no la del núcleo, que puede ser de 15-20 millones de grados”, explica. Asimismo indica que la tonalidad va del verde azulado (38.000 ºC) hasta el rojo (1.500 ºC), que es el más frío. Pero hay estrellas dobles que pueden sorprender aún más. “Algunas binarias pueden contener exoplanetas, planetas orbitando a su alrededor, ajenas al Sol, y del tamaño de Júpiter”, señala el astrónomo amateur.
123.000 estrellas dobles son el número total registrado en el catálogo WDS, y el nombre de Israel Tejera ya figura en la bóveda celeste al lado de astrónomos reputados como el germano William Herschel, pionero en este campo al descubrir la binaria Xi Ursae Majoris en 1780, el estadounidense de origen ruso Otto Struve, el norteamericano Robert Grant Aitken, entre otros. “Realmente son muy poquitas, porque en nuestra galaxia puede haber 700 mil millones de estrellas, según la masa de la galaxia, como número estimativo, de las que el 70-75 % deben de ser binarias, mira si quedan aún por descubrir. Todavía se puede decir que es un club selecto de descubridores, desde el siglo XVII hasta ahora”, comenta Tejera. En especial, los hallazgos se han logrado en EE.UU., Italia, o España, gracias al gallego José Luis Comellas, entre otros, como destacado historiador y aficionado astrónomo ya jubilado.
La madre de Israel, Georgina Falcón muestra orgullo por ver que su hijo se está abriendo camino en la comunidad científica mundial, después de muchas horas de dedicación al estudio. “Todavía esto no se reconoce mucho. Esperemos que encuentre una estrella más gorda para que por fin le llegue el reconocimiento. Es totalmente vocacional”, explica Falcón. Israel Tejera aprovecha las noches despejadas y de baja humedad para recopilar datos hasta el amanecer, por medio de una de sus herramientas esenciales de trabajo: un telescopio reflector Cassegrain, de 280 mm de diámetro y 2.800 mm de distancia focal, que está computerizado, es decir, para hacer el seguimiento de la bóveda celeste, y así evitar que se pierdan de vista los cuerpos estelares, debido a la rotación de la tierra. “En el cielo de invierno (Constelación de Orión) aún se pueden observar desde el Archipiélago entre 20 y 30 de mis estrellas”, asegura Tejera.
El destino profesional de Israel estaba escrito en el cielo y en la Biblioteca del Instituto Cairasco de Figueroa (Tamaraceite), cuando se topó a los 17 años con “un desorden de libros” que le despertó el gustillo por esto de la astronomía. “Reparé en un libro, ‘Cómo descubrir el firmamento con un binocular’, que explicaba las cosas de forma sencilla y amena. Y ahí ya tenía bastante interés en la astronomía”, evoca Tejera. Vive de su devoción por la observación del cosmos: imparte charlas divulgativas con Ayuntamientos, asociaciones de vecinos, turistas noruegos, daneses, norteamericanos, y algún que otro inglés, y visitas de colegios en la Fundación Canaria Observatorio de Temisas, dependiente del Ayuntamiento de Agüimes, con la que colabora. El próximo día 22 y 29 de enero y en febrero impartirá un curso de Iniciación a la Astronomía, con clases teóricas en la Casa Museo Orlando Hernández (Agüimes) y prácticas en el Observatorio. Se percibe su entusiasmo incluso cuando trata de traducir términos de otra galaxia a un lenguaje de a pie. “La época Besseliana Theta Rho es la fracción de años en decimales de las estrellas; la latitud y la longitud mide la posición del astro en la galaxia; y el enrojecimiento estelar puede dificultar el estudio de una estrella, porque es una especie de nebulosa en polvo presente en nuestra galaxia, sobre todo en el Ecuador galáctico, que solapa las imágenes que captamos de ellas“, explica Tejera con una sonrisa.
Además de su espíritu infinitamente curioso y riguroso, en este largo camino de aportaciones científicas, Israel ha contado con la ayuda del Instituto de Astrofísica de Andalucía, en la ITF70, del astrónomo extremeño Francisco Rica, del creador del Programa Fotofif Julio Castellano, y del científico del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) Rafael Barrena.
En forma de ‘ocho’. El investigador grancanario Israel Tejera explica el movimiento que en forma de ‘ocho’ desarrollan las estrellas dobles de similar masa cuando orbitan en un punto de gravedad común.
‘La luna muerde al Sol’. Como experto astrofotógrafo, Tejera ya ha ganado siete premios LPOD (Lunar Photo of the Day) de la NASA. El último de ellos, su retrato del eclipse solar el pasado tres de noviembre, pese a que se había declarado una alerta amarilla por lluvia en la Gran Canaria.
Entrevista
Este devoto de la astronomía no sólo vigila las estrellas, sino también las noticias que giran alrededor de otros componen- tes del cosmos. Considera positiva la llegada china a la Luna y cree que el turismo astronómico sería un plus para la Isla.
Israel Tejera Falcón
Astrónomo amateur
“El turismo astronómico en las Islas diversificaría la oferta y beneficiaría a todos”
Eva Rancho
LA PROVINCIA / LAS PALMAS DE GRAN CANARIA, 12 Enero 2014
En 2020 la empresa suiza Swiss Space Systems (S3) convertirá al Archipiélago en la primera base europea para realizar vuelos espaciales para turistas. ¿Se embarcaría en uno de estos viajes?
Si se garantiza que sea 100% seguro, me atrevería.
¿Cree que se debería promocionar el turismo astronómico y espacial en Canarias más de lo que se está haciendo?
Se las conoce como un paraíso astronómico y opino que la llegada de turistas que vengan expresamente para conocer la calidad de nuestro cielo nocturno, podría contribuir y diversificar la oferta de actividades turísticas que se ofrecen habitualmente, probablemente nos beneficiaría a todos.
¿Cómo acogió la noticia de que China alcanzó la Luna con su nave no tripulada Chang E3 el pasado 14 de diciembre?
Lo viví como algo positivo. Hacía muchos años que la luna no estaba de actualidad y los chinos la han vuelto a poner en el lugar que se merece. Aunque deseo que según se vayan sucediendo las futuras misiones de exploración lunar por nuevos países, que no desemboque en que cada país se asigne territorios en la luna. La luna no debería pertenecer a ninguna nación en concreto. Lo contrario a largo plazo podría ser peligroso.
Quizás Bas Lansdorp se adelante a la NASA antes del 2030 con su expedición a Marte, Mars One, como un reality de ‘Gran Hermano’. ¿Qué riesgos físicos y psicológicos supondría?
Es impensable por el momento. Habría que hacer un estudio profundo: el viaje de varios meses donde la tripulación debería convivir en un espacio relativamente reducido; una vez allí, al poseer una gravedad más débil que la que soportamos en la Tierra, una temperatura media muy fría, bajo una tenue atmósfera rica en dióxido de carbono, constante radiación, … haría muy complicada la supervivencia incluso en el interior de una colonia. Necesitaría un suministro constante de recursos que Marte carece. Las secuelas serían incalculables. Sería en sí usar 24 cobayas humanas para estudiar la viabilidad de crear una colonia permanente

