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A bordo de su velero Cardo, el holandés Luc Overtoom navega por medio mundo para recaudar fondos para la investigación de tratamientos menos dañinos contra el cáncer en Ámsterdam. El amor por su mujer, fallecida en 2011, es su motor en un periplo que le ha llevado hasta la capital grancanaria.
Surcar los mares contra el cáncer
El holandés Luc Overtoom quiere lograr fondos para investigar en tratamientos menos dañinos.
Eva Rancho
LA PROVINCIA / LAS PALMAS DE GRAN CANARIA, 3 Noviembre 2014
“No puedes cambiar los vientos, pero puedes adaptar las velas”. Este es el lema que acompaña al holandés Luc Overtoom desde el pasado julio, cuando dejó su tierra natal, Ámsterdam, a bordo de su velero Cardo para emprender un periplo mundial contra el cáncer, con escala en la capital grancanaria. Enmarcado en su proyecto Setting Sails for Cancer Research (Navegar para la investigación del cáncer), en dos años perseguirá recaudar 1,5 millones de euros en un trayecto de casi 53.000 kilómetros para financiar la investigación del Centro VUmc de Amsterdam sobre tratamientos más efectivos y menos dañinos para los tejidos sanos. Tras un mes fondeado en el Muelle Deportivo, el pasado miércoles Luc zarpó rumbo a la isla francesa de Martinica, impulsado por el motor de su vida, su esposa, Trudy Berkhout, fallecida de un cáncer de pecho en 2011.
A sus 63 años, este tenaz y sabio navegante está comprometido con esta causa, respaldada por instituciones de renombre como la Facultad de Medicina de Harvard, el Groote Schuur en Ciudad del Cabo o el centro de cáncer de Baltimore Johns Hopkins.
Se trata de una investigación innovadora que persigue localizar factores biológicos de los pacientes y de los tumores para determinar un uso más personalizado y efectivo de la radioterapia, cirugía y medicación. Hasta la fecha, lleva recolectada una cantidad próxima a los 150.000 euros.
Acompañado por una tripulación de 50 miembros en total, divididos en grupos de cuatro o cinco por tramo, hará escalas en Martinica, Curaçao, Panamá, Islas Galápagos, Tahití, las Islas Cook (Océano Pacífico Sur), Tonga, Vanuatu, el estrecho marino de Torres (entre el sur de Australia y la isla de Nueva Guinea, la Isla Darwin o Culpepper (Ecuador), Durban (Sudáfrica), Ciudad del Cabo, Isla Santa Elena (en la costa occidental de Angola), Sint Maarten (parte sur holandesa de la isla caribeña de San Martín), Baltimore (costa este de Estados Unidos), Boston (EE UU) e Islas Azores, para finalmente recalar en su casa de Ámsterdam en agosto de 2016.
Tributo a su esposa
La idea de perderse por los mares y océanos del mundo ya rondaba por la cabeza de Luc Overtoom desde pequeño. Cuenta que era “un sueño de chiquillos” y que comenzó a navegar con su hermano en botes pequeños, más tarde como tripulantes de proa en la afamada Admiral’s Cup, en la regata Fastnet. En 2000 compró el velero Cardo y navegó hasta la costa inglesa, francesa y al Caribe. Sin embargo, la muerte de su esposa Trudy Berkhout en septiembre de 2011, tras una férrea batalla de 14 años contra el cáncer, dio un vuelco a su vida y al rumbo de su embarcación.
“Primero pensé en vender el velero, pero después de un año, se me ocurrió la idea del proyecto Setting Sails for Cancer Research, en memoria de Trudy, y en agradecimiento a los médicos y enfermeras del hospital por los tratamientos que aplicaron con sumo cariño durante 14 años. ¿Por qué no combinar el viaje con la recaudación de fondos para la investigación de tratamiento personalizado que no es cubierto por el gobierno pero sí por financiación privada?”, explica este marinero holandés. “Mi fuerza interior viene porque la amo, me hizo crecer en vida y éste es un gran motivo para agradecérselo ”, subraya Luc, que financia el periplo con ahorros de muchos años. Su motivación es contagiosa para el resto de la tripulación, 50 compañeros que contribuyen cada uno con 2.500 euros a la investigación del centro del cáncer VUmc de Ámsterdam, y con los que ya ha compartido en su mayoría otras expediciones en los últimos dos años, a bordo del Cardo, un velero de casi 12 metros de eslora y de la marca francesa Beneteau. Lo bautizó con ese nombre, “porque viene de cardíaco, de corazón, el centro, de lo que va todo”, comenta Luc, que considera la disciplina como pilar fundamental para que el proyecto vaya en la buena dirección.
Madeira-Canarias
Entre Madeira y Canarias, la marea alta sorprendió al equipo, comenta Luc, que agradece la amabilidad de las autoridades del Muelle Deportivo, por haberles permitido estar en el mismo atracadero durante semanas. “Alquilé un coche para descubrir lugares preciosos como la Cruz de Tejeda, y bajar por el otro lado de la Isla, y por supuesto vi la Catedral y Vegueta”, cuenta. Este marinero subraya que su proyecto sirve para conectar conocimiento médico y científico entre los lugares de la ruta e impulsar nuevos descubrimientos.
Luc ya está jubilado y ahora fluye con el viento, que empuja su velero sin rumbo fijo.“Ahora a mis 63 años no estoy seguro en absoluto de cuándo volveré a Holanda, para sentarme y… ¡mirar los tulipanes y la televisión! ¿Quizás un precioso proyecto en Las Palmas de Gran Canaria?”, plantea Luc.

