La memoria un baúl misterioso Eva Rancho La Provincia 12 Agosto 2013.pdf
Es un mito que utilicemos sólo una parte de nuestro cerebro, apuntan expertos neurólogos. Pero aún estamos a años luz de conocer hasta dónde pueden llegar nuestras capacidades cognitivas. Un operador de grúa completó el pasado julio el famoso rosco del concurso televisivo ‘Pasapalabra’ después de haber dedicado su tiempo en el paro a memorizar varios diccionarios de castellano y repasar enciclopedias. ¿Todos seríamos capaces de conseguir lo mismo? Al parecer, entrenar la memoria de forma constante favorece la interconexión de nuestras neuronas, con independencia del coeficiente intelectual.
La memoria, un baúl misterioso
Juan Rafael García, jefe de Neurología del Hospital Insular, afirma que cuanto más la ejercitemos, más próximos estaremos de lograr la hazaña del ganador de ‘Pasapalabra’
Eva Rancho
LA PROVINCIA / LAS PALMAS DE GRAN CANARIA, 12 AGOSTO 2013
En poco más de un kilo y trescientos gramos de masa cerebral albergamos una inmensidad de información: recuerdos, datos, imágenes. La memoria es compleja y la comunidad científica sólo conoce la punta del iceberg de su funcionamiento.
Ejemplos como el reciente ganador de Pasapalabra, el exgruista Juan Pedro Gómez, que se embolsó 1.674.000 euros el mes pasado tras completar el rosco el mes pasado, han asombrado a más de uno, y dejan en el aire la pregunta de si todos somos capaces de lograr lo mismo. Tras quedarse en el paro, Gómez decidió hincar los codos durante 5 ó 6 horas diarias con los diccionarios María Moliner, el de la RAE y alguna enciclopedia entre sus manos.
“Su caso es una forma de invitar a mucha gente a que realmente hay que entrenar la memoria. Es como un músculo que hay que ejercitar, igual que el resto del cuerpo. Una persona que no lee, que no hace crucigramas, no reflexiona, no dialoga, posiblemente es muy pobre desde el punto de vista de inteligencia de diferentes tipos. En el caso de que se ejercite, está claro que tienen muchas más posibilidades de poder conseguir lo que ha conseguido este hombre”, explica Juan Rafael García, jefe del ser- vicio de Neurología del Hospital Insular de Las Palmas desde el 2011 y subdirector de la Fundación Nacional del Cerebro.
Constancia, factor clave
En nuestro cerebro andan trabajando 100.000 millones de neuronas, cada una de las cuales es capaz de establecer 5.000 o 6.000 conexiones, lo que supondría cinco o seis trillones de enlaces entre ellas. “Nacemos con ellas, pero con el paso del tiempo, el aprendizaje, y con los estímulos externos, van interconectando, y eso hace que cada día vayamos aprendiendo más, tengamos más memoria”, comenta García.
El factor genético influye, pero no es determinante. Tras la hazaña, el nuevo millonario, Juan Pedro Gómez, señaló la memoria y la constancia como factores clave de su éxito, más que el coeficiente intelectual.
“De poco vale que una persona tenga carga genética si no la ejercita. Para que tenga una memoria importante no es necesario que tenga un coeficiente intelectual (CI) alto. Está claro que cuanto mayor sea su capacidad memorística, mayor CI podrá tener”, asegura este neurólogo. ¿Pero cómo podemos entrenar esa habilidad? García apunta que es beneficioso aprender cosas nuevas, no sólo de los libros, sino de la vida, de las relaciones sociales con diferentes personas, conocer mundo. Además, los momentos en que ocurren nos marcarán: “hay hechos en la vida de alegría y de tristeza que nunca se olvidarán”, dice. Desde cálculo mental a mano, juego de mesa, hasta los típicos pasatiempos como sopa de letras, crucigramas o sudokus, contribuirán a mantener nuestro cerebro en plena forma y aumentar las conexiones interneuronales, y por tanto, lo que llaman los expertos, “reserva cerebral”. Y esto tiene mucho que decir para ralentizar la enfermedad neurodegenerativa más común que no tiene cura: el alzheimer, cuya primera manifestación es la pérdida de memoria reciente, la de “trabajo” (que hace que la per- sona se olvide, por ejemplo, de lo que acaba de hacer de comer). A mayor interconectividad de las neuronas, mayor reserva cerebral habrá. Así favorecerá a que la enfermedad aparezca más tarde, aunque el número de neuronas disminuya, y por tanto, también retrasará en el tiempo la pérdida de otras capacidades como el lenguaje, la atención, el cuidado personal y la orientación.
Juan Rafael García
Jefe de Neurología H.Insular
«De poco vale que se tenga carga genética si no se ejercita la memoria»
Otra pregunta común que se plantea es por qué olvidamos un número de teléfono a los pocos segundos de retenerlo, mientras que recordamos perfectamente un concierto al que asistimos tiempo atrás. Y es que no hay una sola memoria, sino un sistema de comunicaciones interneuronales llamado “sistema de memoria”.
Hay gente que tiene más desarrollada un tipo de “memoria selectiva”. Es el caso del italiano Gianni Golfera, capaz de repetir con los ojos vendados 60 números elegidos al azar por unos voluntarios y leídos una sola vez en voz alta. Ahí no queda la cosa: los recita también a la inversa.
La memoria “declarativa o explícita” engloba varias clases. En la “semántica”, albergamos cuál es la capital de Francia o cuántos son dos más dos. Por su parte, la “episódica” nos permite recordar hechos ya vividos. Y algo tan automático como montar en bici o conducir un co- che, se realiza gracias a la “memoria procedimental”, dentro de la “no declarativa o implícita”.
Dulces sueños y dieta sana
La falta de horas de sueño perjudica a la memoria, según afirman especialistas como Juan Rafael García, jefe del servicio de Neurología del Hospital Insular de Las Palmas. Durante la noche nuestro cerebro sigue trabajando mientras que nuestro cuerpo descansa.
“Es un sueño reparador. Durante el día tenemos muchas estimulaciones, y la noche es el momento en el que el cerebro se encarga de desechar aquello que realmente no sirve y de almacenar y sedimentar aquella información válida. Si nosotros tenemos alterado el sueño, la memoria también”, asegura García.
Nuestras abuelas o madres suelen decir: “¡come piñones porque es bueno para la memoria!” García afirma que es un mito, pues no hay ningún componente que la favorezca. Sin embargo, afirma que “una dieta mediterránea, no tan hipercalórica, a base de frutas, verduras, cereales y poca carne es la mejor para mantener el cerebro sano”.
“No hay truco para aprobar judicatura”
David González Martín, joven opositor canario: “No hace falta coeficiente intelectual, es repetir, repetir y dedicarle horas; la rutina y la disciplina no pueden faltar”
Eva Rancho
LA PROVINCIA / LAS PALMAS DE GRAN CANARIA, 12 Agosto 2013
Un canario de 23 años, David González Martín, aspira a ser juez o fiscal. Se enfrenta a una carrera de fondo, pues la media de tiempo in- vertido para aprobar las oposiciones a judicatura es de cinco años y ocho meses, según fuentes del Consejo General del Poder Judicial. Pero la vocación y la determinación de este culé le empujan desde septiembre del año pasado a memorizar los 320 temas del examen, en unas jornadas maratonianas de unas 11 horas diarias de estudio. “Unas personas tienen más facilidad que otras, pero no hay truco. En las oposiciones no hace falta coeficiente intelectual. Es repetir, repetir y dedicarle horas. La rutina y la disciplina no pueden faltar”, afirma González.
Lo suyo es vocación y no parece intimidado por el examen tipo test y los dos orales de la oposición. Suele estudiar el Código Civil y Penal en casa, donde “canta” los temas dos días a la semana como técnica mnemotécnica. Los repite de forma literal. Cuando se encuentra en la biblioteca, escribe los artículos a mano y luego los recita mentalmente. David cuenta que su memoria visual es su mejor ayuda para registrar los artículos en su cabeza. “Cuando estoy preparando un tema, intento subrayar el código con distintos colores e incluso cuando lo estoy cantando cambio la entonación para destacar alguna parte de los artículos. Y cuando los expongo, lo que intento primero es hacerme un esquema mental de su estructura y después desarrollarlo ”, explica González. Añade que aquellos “que tienen muchos detalles y excepciones a la regla general, y excepciones a la excepción” conllevan mayor dificultad y debe aprenderlos “de carrera”.
Utiliza un “sistema de vueltas” para retener los contenidos: empieza por los temas de derecho civil hasta que los acaba. Y a continuación, aborda el derecho penal y empieza otra vez repasando civil y la primera vuelta de penal. “Se va sumando una materia y repasando las anteriores”, apunta González. David asegura que posee más capacidad memorística y mayor concentración que antes de empezar a preparar las oposiciones. “Una vez que empecé, sin darme cuenta, a lo mejor estoy leyendo cualquier cosa en la calle, memorizo cosas sin pensar”, comenta González.
Pegado a la silla sin apenas coger resuello, David aprovecha al máximo los viernes para desconectar con un deporte que le apasiona, el triatlón, y salir con sus amigos en su día libre.

