Reportaje Louis y Ronit Lentin Eva Rancho La Provincia 29 Septiembre 2013.pdf
El cineasta Louis Lentin, autor de Dear Daughter, el documental más visto sobre los abusos sexuales de la Iglesia Católica en Irlanda, y su esposa, Ronit, disfrutan de la paz del paraíso cumbrero en Gran Canaria.
Eva Rancho
LA PROVINCIA / LAS PALMAS DE GRAN CANARIA, 29 Septiembre 2013
El matrimonio Lentin es una pareja peculiar, de esas personas que han trabajado toda su vida de forma incombustible, brillante, y que continúan instruyéndose con su edad. A sus 79 y 68 años, Louis Lentin y Ronit Lentin tienen un gran bagaje profesional a sus espaldas. Desde hace tres años, este excineasta irlandés de la Radio Televisión Nacional de Irlanda, dramas y documentales como el controvertido Dear Daughter, y esta socióloga israelí de la Universidad de Dublín, encuentran en Tejeda un lugar de vacaciones idóneo para desconectar del mundanal ruido. “La primera vez que vinimos nos enamoramos del lugar. Es maravilloso. Nos sentimos a gusto. No es caro, pero tiene clase”, confiesa Ronit.
Han sido cautivados por la paz interior y la tranquilidad que se respira entre los picos Bentayga y Roque Nublo, y la hospitalidad que reciben en el Hotel La Fonda de la Tea y en el resto del pueblo. “Teníamos una amiga que ha venido y encontramos este lugar a través del periódico The Guardian. Es fantástico. No nos gusta la clase de “vacaciones normales” en la playa con un montón de ingleses e irlandeses borrachos (entre risas). Preferimos unas vacaciones tranquilas, porque ya tenemos cierta edad”, comentan. Vienen a Tejeda exclusivamente a descansar, leer, dormir, desconectar. Han bajado una sola vez a la capital grancanaria.
Aunque llevan 45 años juntos y no se ponen de acuerdo en política, sí que comparten gustos gastronómicos. Tiene una cita culinaria en el restaurante La Ensaladería, porque les gusta el modo en que preparan el pescado, la paella y la tortilla de patata bien hecha. Puede que vuelvan en Diciembre para que Louis sople las 80 velas.
Louis Lentin es un profesional todo terreno, incansable (se jubiló con 73 años). Comenzó su andadura en los medios de comunicación como director de producción/realización y dirección de noticias en el viejo Estudio 3 de la Radio Televisión Nacional de Irlanda (RTE). El “ritmo loco” de trabajo fue una auténtica escuela para él.
Documental
Pero después de casi tres décadas de trabajo en el canal, Louis dejó la cadena en 1989 porque dejaron de producir los programas que dirigía: drama, y música clásica. Así que fundó su empresa Crescendo Concepts, para elaborar drama, pero sobre todo numerosos documentales, como el impactante y aclamado internacionalmente Dear Daughter (Querida hija, en 1996). En esta cinta se desvelaba por primera vez al público el pasado más execrable de la historia de la Iglesia Católica en Irlanda. Expone y describe una de las miles de historias personales como la de Christine Buckley, que sufrieron un infierno endémico de abusos sexuales, físicos y psicológicos, ocurridos durante 60 años (1930-1990), en reformatorios, escuelas industriales del país y perpetrados por monjas y curas de las propias instituciones.
Fue el documental más visto en Irlanda. “Casi un millón de personas, de un total de 3 millones y medio de habitantes, y teniendo en cuenta que los más pequeños no lo vieron, realmente fue una gran porcentaje de gente que lo vio”, asegura su mujer Ronit. De padre nigeriano y de madre irlandesa, Christine permaneció recluida hasta los 16 años en la escuela conocida como Goldenbridge y ella empieza el documental: “Quiero encontrar a mis padres para matarlos por todo el sufrimiento”. Louis recuerda que fue “extremadamente impactante”. “Muchas personas aún están vivas y permanecieron en otras escuelas por todo el país. Nuestro teléfono no paraba de sonar y me llamaban. Christine y yo aparecíamos en programas de radio y televisión”, afirma Louis. El calvario que vivió Christine con la monja Xavieria terminaría figurando en los informes McAleese y Ryan, que fueron publicados por el Gobierno irlandés en mayo 2009, tras una década para investigar lo sucedido. Popularmente conocido por Ryan Report, la Comisión de Investigación del Abuso de Niños guarda controversia, pues si bien es cierto que el informe se hizo público, falló en su tarea de sentar finalmente en el banquillo a los culpables. Sus nombres nunca se publicaron debido a una demanda del Vaticano, que hizo cambiar los reales para taparlos. De esta forma, si un abusador era acusado por muchas víctimas, el público nunca lo averiguaría.
Tras testificar en la Comisión Ryan, las víctimas fueron obligadas a firmar una cláusula por la que no deberían tomar acciones legales contra sus verdugos. Hasta la fecha, ninguno responsable por los casos que figuran en ambos informes han sido juzgados (se calcula que cerca de 42.000 víctimas, según datos de la Fundación Protect Your Children). No hubo juicio, sino una audiencia pública donde poder hablar y una compensación económica, según asegura el matrimonio Lentin. Esta impunidad revuelve el estómago.
“En lugar de decir, ‘esto está mal’ y acudir a la policía, los curas fueron enviados a otras parroquias donde podían abusar a otros niños. Ocurrió una y otra vez. Significa que arzobispos y cardenales estaban participando de esta tapadera”, indica Ronit. “Ratzinger lo sabía, fue uno de los miembros del Comité para solventar el asunto. No sólo ocurrió en Irlanda, sino en Canadá, Australia, mayoritariamente órdenes irlandesas. No hizo nada sobre ello. Es una de las cosas que me indigna de él, además de haber sido miembro de la Juventud Hitleriana”, asegura la socióloga israelí.
La historia de Christine tuvo un final agridulce. Finalmente averiguó donde estaba su padre en Nigeria. “Irónicamente él se convirtió en uno de los psicólogos más reconocidos de su país”, señala Louis. Cuenta que Christine escribió varias cartas a su padre, sin recibir respuesta. Hasta que llegó una misiva. “Dear Daughter” (“Querida hija”), que bautizó el documental. Fue a verle a Nigeria y congeniaron.
“La primera vez que vinimos nos enamoramos del lugar, es maravilloso”
“Encontramos el sitio a través del periódico ‘The Guardian’, es fantástico”
Aún hay segregación de protestantes y católicos, la paz en Irlanda no es completa
Sin embargo, con su madre la relación fue negativa y tensa, según afirma el matrimonio Lentin. Pero Christine ha logrado reconstruir su vida. El pasado invierno obtuvo el Doctorado Honoris Causa de Literatura por el Trinity College. A pesar de que la mataron en vida, Christine Buckley supo sacar, a partir de ese horror vivido, una fuerza descomunal para ayudar a otros que sufrieron lo mismo en primera persona. Muchos de ellos intentaron suicidarse, tomar drogas, alcoholizarse, según cuenta Louis Lentin.
“Christine no quería venganza, lo que ella quería era curar a la gente que estuvo en la escuela. Estableció un centro, Ashling Centre, donde la gente que no tuvo la oportunidad de tener una educación en las escuelas industriales, la consiguiera: primaria, secundaria, universidad. Existe todavía. Es fantástico”, destaca Ronit Lentin. Tras Dear Daughter, el cineasta produjo Stolen Lives (Vidas robadas, 1999) para hacer un seguimiento de lo que pasó con todas estas mujeres y niños. “Lo que les pasó les arruinó la vida”, comenta.
Louis piensa que el conflicto en su país aún no está totalmente resuelto entre las dos principales comunidades: Unionistas y seguidores (orden de Orange), la mayoría de la religión protestante, que quieren que el Norte de Irlanda permanezca dentro del Reino Unido, y los nacionalistas irlandeses y republicanos, de mayoría católica, que quieren la independencia y una sola Irlanda.
El cineasta afirma que pese al acuerdo de paz firmado en 2007, “trabajado con sumo cuidado, hay todavía asesinatos puntuales en ambos lados y tienes una marcha de los protestantes todos los años para conmemorar la batalla del Boyne (la victoria del rey protestante Guillermo III de Orange sobre el católico Jaime II en 1690) y atraviesan barrios católicos donde siempre hay algún altercado”, señala. “Desafortunadamente aún continúa, y hasta que no lleguen a conocerse de una forma cercana entre ellos, hay muchas escuelas segregadas, protestantes van a las suyas, y los católicos a las suyas. Aunque haya un montón de proyectos en los que trabajan juntos. Aún no es una paz completa y real”, opina el cineasta.

