Una cuidadora asegura que vio al dueño del centro “tocar el pecho” a una interna en la cocina / Carmen: “Algo extraño había en el baño”
Eva Rancho
LA PROVINCIA / LAS PALMAS DE GRAN CANARIA, 15 Octubre 2014
Dos auxiliares de prácticas de geriatría y enfermería en abril de 2011 en la residencia de ancianos de Trinidad, clausurada en ese mismo año por irregularidades, aseguraron ayer, en la tercera sesión del juicio contra sus propietarios por delitos contra la integridad moral, haber presenciado dos escenas de índole sexual por parte de uno de ellos, Jesús María C. D., hacia una de las internas, Juana T. H., que entonces tenía 53 años y demencia. Durante los 20 días de su periodo formativo allí, Rosa María L. F. aseveró haber visto “a Jesús en la cocina besando y tocando los pechos a Juana”. “Para mí no era un gesto cariñoso. Yo era la nueva, pero por lo visto, eso no era nuevo”, apuntó. Asimismo, Rosa María afirmó que su compañera de prácticas geriátricas, María del Carmen M. G., le comentó que “vio a Jesús María bajarle las bragas a la muchacha en la escalera”, algo que corroboró la propia María del Carmen en su declaración como testigo, pero en un lugar diferente. “Quise tirar el cubo del agua, entré en el baño y vi que estaba Jesús no sé si bajando o subiendo las bragas de Juana. Algo extraño había ahí”, aseguró.
Con una duración total próxima a seis horas sin interrupción, la tercera sesión del juicio contra los hermanos Jesús María y Álvaro C. D. abordó la declaración de otros 10 testigos, entre ellos, la de Virginia, hija de la supuesta víctima de los abusos sexuales. Declaró que visitaba a su madre en la residencia una vez a la semana, pero que su abuela acudía allí con más frecuencia y le aseguró que “Juana le dijo que Álvaro la llevaba a la azotea y la tocaba”.
Por su parte, en los interrogatorios tanto de los letrados de la defensa, Ángel Luis Calonge y Marcos Gabriel Díaz, como del fiscal Pedro Gimeno, la mayoría del resto de testigos, una enfermera, técnicos en atención sociosanitaria a personas dependientes, auxiliares de geriatría, coincidieron en asegurar que existía racionamiento de pañales, falta de material para curas, reciclaje de comida, presencia de hormigas y bolsas de basura en los colchones en lugar de empapadores, y orden de los dueños para pautar altas dosis de Sinogan (sedante), entre otros aspectos.
Varios trabajadores, como Iván José R.R., afirmaron que el “conflicto laboral” interno, como suspensión de pagos o despidos, no condicionó sus testimonios. El abogado Calonge cuestionó la decisión de ese técnico de llamar primero al programa de televisión de Mercedes Milá para denunciar los hechos antes que a la Fiscalía.

