Reportaje Tangueros en Gran Canaria pg 1 Eva Rancho La Provincia 22 Feb 2014.pdf
Reportaje Tangueros en Gran Canaria pg 2 y 3 Eva Rancho La Provincia 22 Feb 2014.pdf
Clases intensivas y largas noches de milonga inundarán la capital grancanaria con la celebración del primer Festival de Tango del Archipiélago del 24 de febrero al 2 de marzo con bailarines consagrados
Eva Rancho
LA PROVINCIA / LAS PALMAS DE GRAN CANARIA, 22 Febrero 2014
Para los altos, para los bajos, para los gorditos, para los flaquitos, para los optimistas, para los pesimistas, para los románticos, para los responsables, para los lindos náufragos, para los rebeldes, para los que viven el momento, para los de acá y los de allá… en definitiva, el tango es de todos y para todos. Del 24 de febrero al 2 de marzo Las Palmas de Gran Canaria acogerá el primer Festival de Tango de Las Islas Canarias 2014, coincidiendo con los carnavales isleños. Siete días llenos de clases intensivas en el Hotel Reina Isabel de Las Canteras para profesionales y también para aquellos que quieran iniciarse en este baile argentino que nació allá a finales del siglo XIX. El plato fuerte de la semana serán las noches de milongas (noches de baile y lugar de encuentro), música en vivo y exhibiciones de baile que a partir de las 22.30h brindarán consagrados referentes mundiales venidos de Argentina como Adrián Veredice y Alejandra Hobert, Marcelo Ramer y Selva Mastroti, Nelson Pinto y Isabel Costa.
Con el apoyo del Ayuntamiento capitalino y el Consulado de la República Argentina, entre bambalinas la grancanaria Adriana Herrera y el porteño Damián Desmarás empezaron a gestar ya hace tres años la organización del Canary Islands Tango Festival 2014, para juntar a todos los tangueros que visitan el Archipiélago para pasar un cálido invierno. Estos dos apasionados del tango de los años 40 y 50, y profesores de esta danza, fundaron en el 2011 una asociación cultural Tango Sol Islas Canarias para atender a la demanda de este baile. Según los organizadores, la mayoría de los eventos ya tienen el cartel de aforo completo y estiman una afluencia de unos 200 participantes venidos de todos los rincones del mundo.
“Las inscripciones van muy bien, y hay muchos residentes canarios y alemanes, suizos, y de los países nórdicos. Es una buena combinación: el tango se mueve bastante por toda Europa y la apuesta era el invierno europeo, y eso creo que gustó mucho, gente que conoce las Islas y buscaba una alternativa como el tango. Si esta primera vez funciona bien, esto va a ir creciendo año a año”, explica Damián Desmarás, un bailarín oriundo de Buenos Aires, afincado en Canarias desde hace seis años.
El consulado de la República Argentina ha contribuido con la logística, la difusión del festival y el acceso a contactos. “La elección de Las Palmas de Gran Canaria es muy buena porque se trata de una ciudad cosmopolita, donde hay un verano eterno, donde invita a la gente a salir y donde la cultura se respira en sus calles. Y la ciudad recibirá a cuatro grandes parejas de bailarines de tango”, señala Pablo Antonio De Angelis, cónsul de la República Argentina en Canarias, en la sede tinerfeña, que estima que unos 19.800 argentinos residen en el Archipiélago en la actualidad, de acuerdo con datos del Instituto de Estadística del Gobierno de Canarias (Istac).
El ciclo recordará los tangos de los 40 y de los 50, la época dorada
«Lo difícil no son las figuras, sino interpretar la música», dice Desmarás
Si bien es cierto que en el pasado había maestros que venían a impartir clases de tango de forma puntual y satisfacer la demanda de los tangueros isleños, este evento es pionero en las Islas, y se suma así al circuito de festivales nacionales como Granada, Mallorca, Sitges entre otros. Los organizadores Adriana Herrera y Damián Desmarás, que participaron recientemente en el de Oporto, aspiran a que el Festival de Tango de las Islas Canarias se convierta algún día en el internacional de Tarbes, una ciudad francesa donde se respira tango por todos sus rincones.
“Lo impactante es que toda la ciudad se vuelca con el tango: vas andando por la calle o entras en una cafetería y escuchas tango, los bares tienen a la venta cositas argentinas, como empanadas, choripan, postres a base de dulce de leche, parrilladas, y los escaparates de las tiendas muestran ropa con un aire tanguero”, recuerda entusiasmada la grancanaria Adriana Herrera, a la que la banda sonora tanguera de una película en blanco y negro le atrapó desde pequeña y desde hace 12 años se sumergió en este mundo.
En el Festival de Tango de Canarias 2014 sólo quedan plazas para el curso de iniciación en el Real Club Victoria este lunes, martes y miércoles, de 18.30 a 20.00 horas y aquellos que lo deseen podrán inscribirse a través de la web oficial. Varios maestros del tango y la profesora Norma Raimon di les darán herramientas básicas para ponerlas en práctica “sin pisar a nadie” en las noches de baile en el Hotel Reina Isabel, cuyas plazas ya están todas vendidas.
“Es relativo, pero se tarda dos años en entender de qué se trata el tango. Y luego es como un ajedrez, nunca se para de aprender y siempre encuentras una salida diferente”, comenta Desmarás, que lleva bailando tango desde hace 12 años. Quizás muchos ahora tengan en la mente los típicos movimientos tangueros, un auténtico lío de piernas en ciertos momentos que los participantes de las clases y seminarios del festival aprenderán. En los movimientos fuera del eje corporal la pareja se echa para atrás y se sostiene de la mano. “No hay una técnica universal. Cada maestro tiene la suya. En la barrida, con una pierna estirada y un pie se agarra el de la otra persona para movérselo. En el gancho, la mujer mete la pierna entre las del hombre y dobla la rodilla o viceversa. Y en la sacada, el hombre entra con una pierna en la pierna de la mujer que no tiene peso, y hace un efecto como si la pierna de ella volara”, detalla Desmarás.
Los llamados “adornos” son aquellas figuras que ejecuta la mujer con la pierna levantada alrededor del hombre “sin marca”, es decir, de forma espontánea e inspirada por la música. En los boleos, la pierna de la mujer se parece a un látigo hacia atrás. Pero Desmarás resta importancia a estos movimientos y subraya la importancia de la interpretación de la música. “Hacer toda una secuencia de pasos puede ser dificilísimo: un gancho, una colgada y un boleo. Pero creo que lo más difícil es interpretar un tema, no hacer figuras, que con la práctica uno las hace. Un tango es como un libro: empieza con una entrada, tiene un desarrollo y un desenlace. Hay gente que baila muy bien, pero empieza a hacer ganchos y parece una pelea de kung-fu. Hay otros que bailan muy sencillito, y hace dos o tres cositas cuando las tiene que hacer, te desarrolla el tango y termina”, comenta Desmarás.
Por otra parte, el tango recibe influencias del vals. “Cuando se va a bailar tango a las milongas, se baila la misma métrica del vals vienés,1-2-3, 1-2-3, pero lo bailamos criollo, más rápido. En las noches de milonga siempre se ponen tres tandas de tango (cuatro temas juntos), una de vals, luego tango, y una milonga, que es más rápida”, explica Desmarás. La noche del miércoles 26 meterá a los participantes en la máquina del tiempo para viajar hasta los años de La Belle Époque (entre finales del siglo XIX y 1914) y vivir una velada de milonga vestidos de los años 20, 30 y 40, en la Sala Neon Dancing de la capital grancanaria. El sábado 1 y domingo 2 de marzo a las 18.00 horas en la Plaza Saulo Torón del Paseo de Las Canteras, una agrupación musical formada por dos argentinos y un uruguayo, Tangatos, tocarán temas clásicos de Gardel, y por su parte, el bandoneonista nipón Jun HayaKawa ofrecerá también su propio repertorio. Sin duda unos teloneros de excepción para esas noches de milonga en la plaza. En el mundo del tango la conexión de la pareja y la improvisación son esenciales. Adriana Herrera señala que “los espectáculos están normalmente muy armados, muy coreografiados, saltos, acrobacias, pero el tango social, se va improvisando”. “Uno hace lo que siente que el otro le transmite, y esto es lo que más atrae a las personas. Un grancanario saca a bailar a una chica japonesa, que no se puede comunicar con el mismo idioma, pero pueden bailar unos tangos perfectamente sin tener que explicarse nada”, subraya Desmarás.
Una forma de sentir
El tango es una amalgama multicultural nacida en el siglo XIX en Buenos Aires / “Pese a las diferencias del tango en el mundo, es uno y sigue creciendo”, opina el bailarín Desmarás
Eva Rancho
La solera de este baile, declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco en 2009, se remonta a la Argentina de finales del siglo XIX. En su capital, en Buenos Aires, nació entre los pañales de una amalgama multicultural. “Llegaron gentes de todas partes de Europa: españoles, italianos, alemanes. Es un poco la fusión de esos in- migrantes porque la mayoría que empezaron a bailar tango eran sus hijos. Tiene la mezcla del bandoneón, un instrumento empleado sólo en las iglesias de Alemania (parecido al acordeón, pero con dos botones a ambos lados del fuelle), con el violín, la guitarra, y algo del candombe, ritmo de tambores africanos”, explica el bailarín porteño Damián Desmarás, uno de los organizadores del Festival de Tango de las Islas Canarias 2014, junto con la grancanaria Adriana Herrera.
A finales del siglo XIX, los hombres acudían a bailar tango a los burdeles. “Practicaban entre ellos para sacar después a las chicas y saber bailar”, señala Desmarás. Los inicios fueron la milonga, “más rápida y divertida”, y luego pasó al tango, que es “más lento y más nostálgico”, apunta Desmarás. Por su parte, comenta el historiador argentino Alberto Manguel que para el escritor José Luis Borges “sólo había un tango verdadero, erótico, melancólico”, el de la “guardia vieja”, de finales del XIX y comienzos del XX, mientras que calificaba de “convencionalmente sentimental y obra de gringos” a toda aquella pieza musical tanguera compuesta después de 1920. La época de oro del tango llegó en los años 40 y 50 (“la nueva guardia”), de la voz de compositores y cantantes tangueros de leyenda, como Carlos Gardel, Roberto Goyeneche, alias El Polaco, y los bandoneonistas, Aníbal Troilo, popularmente conocido como Pichuco, y Astor Piazzolla (padre del famoso Adiós Nonino).
En Argentina existen muchos códigos milongueros que en Europa ya no se estilan, ni siquiera en el atuendo. El hombre suele vestir un traje del saco y pantalón de vestir, y la mujer, una blusa ajustada o corsé y una falda con una abertura. La suela del calzado de mujer y de hombre debe ser deslizante. “Hay un código muy común en las milongas de Buenos Aires: el hombre no se acerca a la mujer para pedirle bailar, si no que usa un cabeceo a lo lejos, por si la chica duda bailar o le resulta incómodo decir que no. Si no quiere bailar, nadie se entera”, señala Desmarás. En la época de la Belle Époque el baile era popular, no se impartían clases, y no había bailarines de referencia. El apogeo era asumido por las orquestas que tocaban piezas de los compositores consagrados. «La gente iba a ver a las orquestas y no a los bailarines, que se empezaron a estilar hace 25 años.
Los viejos milongueros, en sus 70, jamás pensaron que la gente iba a trabajar enseñando tango”, afirma Desmarás.
La evolución del tango inicial hasta nuestro días ha sido notable en los movimientos, pero se sigue bailando la misma música de los años 30, 40 y 50 de forma mayoritaria, aunque están irrumpiendo nuevos grupos como la Orquesta Fernández Fierro, con tintes rockeros. “Ahora hay escuelas donde se enseña y la mujer también aprende, porque antes simplemente la sacaban a bailar. Y dentro del tango hay muchos estilos: abrazo milonguero, bien cerrado, y el abrazo moderno y abierto, con ganchos, boleos” indica Desmarás.
Cuenta este bailarín y profesor que en Argentina después de los años 60 y 70, apenas se oía tango, desapareció y sólo quedaron los circuitos cerrados de gente que lo mantuvo, pero no era lo popular.
Las causas: la incursión norteamericana del Rock & Roll y las discográficas, además de la posterior represión y la dictadura militar de Videla en los 70, apagaron el tango. Las orquestas de los 40 y 50 estaban compuestas por una docena de personas y cuando los discos entraron en escena, relegaron la música del tango para los padres y abuelos. “El tango no llegó a estar prohibido oficialmente, lo que pasa que a veces hasta las reuniones estaban prohibidas. Entonces la gente tenía que hacerlo clandestinamente y esos lugares tampoco funcionaban. Pero sí se censuraron muchas letras, como otras cosas del arte”, recuerda el bailarín porteño. Sin embargo, esta danza argentina cuenta en la actualidad con una Academia Nacional de Tango en Buenos Aires, la Academia Porteña del Lunfardo (jerga) y una Ley de Protección del Bandoneón. El tango cruza fronteras y alcanza lugares inimaginables y fríos. “Hace poco se celebró el Festival de Siberia. Hay gente bailando en todo el mundo. En Rusia y en los países bálticos se ha tomado ahora como moda de la juventud, ves a gente de 16 y 17 años bailando”, asegura Desmarás. Hay que recordar que una pareja japonesa formada por Hiroshi y Kyoko Yamao se coronaron campeones mundiales de Tango de Salón en Buenos Aires en 2009. “Pese a las diferencias, creo que el tango es uno y va creciendo”, opina Desmarás. En la nueva generación de bailarines, Alejandra Hobert y Adriana Veredice figuran entre los top ten mundiales. Han llevado su arte por los escenarios de medio mundo: París, Londres, Berlín, Roma, Lisboa, Atenas, Estambul, Dubai, Montreal, EE.UU. Y ahora Gran Canaria tendrá el privilegio de disfrutar de su maestría.
MOVIMIENTOS
La sacada
El hombre entra con una pierna en la de la mujer que no tiene peso, y hace que vuele
El gancho
La mujer mete la pierna entre las del hombre y dobla la rodilla o viceversa
La pisada
En la jerga del lunfardo,‘no perder pisada’ es seguir los pasos al otro, no perderle

