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A sus 81 años, Óscar Gutiérrez, natural de Vegueta, es un exponente de envejecimiento activo. Economista, cofundador de Adepsi y creador del centro diurno de mayores Valle Lentiscal, acaba de terminar su cuarto libro, ‘La sinfonía de las neuronas,’ en apoyo a los pacientes de alzheimer y sus familiares.
Óscar Gutiérrez canta al Alzheimer
El economista canario termina su libro ‘La sinfonía de las neuronas’, sobre la enfermedad
Eva Rancho
LA PROVINCIA / LAS PALMAS DE GRAN CANARIA, 5 de Octubre 2014
El economista Óscar Gutiérrez, de 81 años y oriundo de “la Vegueta plebeya”, terminó su libro La Sinfonía de las Neuronas en Valle Lentiscal Centro de Día para Mayores, un espacio de 1.000 metros cuadrados, ubicado en su antigua casa de Tafira Alta, que fundó en 2012 para ayudar a pacientes con alzheimer, entre ellos su esposa, y sus familiares, un propósito que también persigue su última obra. Este ávido lector, fumador empedernido, emprendedor nato y buen conversador, ha entregado 30 años de su vida al cuidado de las personas con discapacidad, como cofundador de Adepsi (1982-2009), y una década al de su mujer Josefina y madre de sus seis hijos, cuando los médicos le diagnosticaron esa enfermedad neurodegenerativa, propagada en este siglo.
“Y de pronto apareciste tú, mal despiadado llamado Alzheimer. Lo que tú no sabías es que el amor de mi cuidador es más fuerte que tus zarpazos letales”, reza una de las citas de su libro. Cuando Óscar transformó su antigua casa de la Cuesta de los Alvarados en un hogar de día para esos pacientes, sabía lo que hacía. Adaptado para personas con movilidad reducida, todo adquiere en el recinto un significado especial y tiene un por qué: nada más entrar, los numerosos jazmines, las plantas de romero, flores de mundo, tierra mojada, y árboles frutales estimulan su olfato y sirven de obstáculos naturales, y la fuente de la charca, llena de coloridos pececillos, despierta el sentido del oído al tiempo que les relaja. Todo este entorno favorece a que la persona mayor tenga más predisposición para todas las actividades.
Cambio anímico
“El hecho de que haya un quiosco en medio siempre permite que descansen de una forma distinta a que si se les da una silla en un habitáculo cerrado llamado gimnasio”, explica Natalia Hernández, socia de Óscar en este proyecto del Valle Lentiscal. El cambio rápido en el estado anímico es lo primero que observan desde por la mañana los familiares y el equipo humano de dos auxiliares de geriatría y un psicólogo. Supone un punto de partida significativo para la terapia.
“Hay familiares que traen a sus padres, han entrado por la puerta, y les han visto decir, ‘¡Buenos días!’, y dicen, ‘no me lo puedo creer, es que estaba refunfuñando cuando se estaba vistiendo”, destaca Hernández.
“Cuando acuden a un neurólogo, quizás les dé un fármaco, pero no les hace diagnóstico”
“El centro de día debe ser paso previo a una residencia y no esperar en casa aislado”
Es una ‘sinfonía de neuronas’ por los momentos lúcidos y oscuros del paciente
Con una capacidad máxima para 29 usuarios, de momento el centro privado tiene cuatro pacientes mayores de 70 años, que están desde las 10.00 a 15.00 horas, con un enyesque a las 11 y la comida a la 13.30 horas. Gutiérrez es el ideólogo del “Método Lentiscal”, una terapia basada en cinco pilares para ralentizar el deterioro cognitivo del paciente de alzheimer: ejercicio físico diario y moderado; estimulación mental de la persona para que su envejecimiento sea lo más activo posible, como leer los titulares de LA PROVINCIA a diario, emparejar fichas de dominó y naipes de la baraja similares, colorear; la nutrición, basada en comida casera diseñada por una nutricionista, en lugar de catering; la musicoterapia, primordial con dos variantes, la bailable, que les evoca tiempos de juventud, y la clásica; y la socialización. “Además hemos comprobado que situaciones perdidas, según nos contaba la familia, las han recuperado. Una persona que no se levantaba, aquí ha terminado caminando con un bastón, otro al que había que darle la comida, aquí ha terminado cogiendo la cuchara y comiendo él solo”, asegura Gutiérrez. También toman la presión arterial de cada usuario, anotan las veces que van al baño, y comprueban la cantidad de agua que beben.
Gutiérrez es pesimista con respecto a la reactivación de la Ley de Dependencia. “España es un país que envejece y el gran olvidado es el sector de los mayores. Ahora la esperanza de vida está por encima de los 82 años, de media entre hombres y mujeres, entonces cada vez hay más dependientes y no se está atendiendo los presupuestos debidamente”, apunta.
El asesor fiscal y autor de libros como De cuando era un chiquillo (2006), La Jarca (2007) y Don Quijote de Ayacata (2010) señala que las listas de espera de personas para acceder a un centro de día son enormes. Valle Lentiscal aún carece de concierto con la administración pública, algo en lo que Óscar y Natalia siguen trabajando. “Nosotros tenemos unos precios bastante baratos, facturamos siete euros la hora, atendidos por profesionales”, indica Gutiérrez.
La afección de su esposa le llevó a crear el centro de día Valle Lentiscal
Todo tiene una razón: plantas como el romero estimulan el olfato de los usuarios
Por su parte, Hernández considera que los políticos deberían tener un objetivo prioritario: ralentizar el envejecimiento de la persona “para evitar la institucionalización del mayor en una residencia”. Tanto ella como Óscar coinciden en hacer lo que sea necesario para mantenerlo activo el mayor tiempo posible, dentro de su hogar y vinculado a la familia. Desde Valle Lentiscal consideran que el centro de atención diurna debería ser un paso previo a una residencia, “y no esperar en casa esa persona aislada hasta que ya está completamente deteriorada, para después la familia volverse loca para buscar una residencia”, apunta Gutiérrez.
Asimismo, el que fuera impulsor altruista de Adepsi durante casi tres décadas pone de manifiesto una problemática de las residencias en Canarias: su carácter mixto acelera el deterioro cognitivo. “El gran perjudicado en ellos es el paciente del centro de día, porque las personas de residencia que están bastante deterioradas suelen estar inactivas, y aquí no hay nadie que esté así, pero se confunden unos con otros, y a última hora el del centro de día termina estando así también”, asegura Gutiérrez, que afirma que desde la ciudad a Tejeda “Valle Lentiscal es el único centro de día puro”.
Diagnóstico precoz
“Creo que mi carné de identidad está equivocado. La parte física se lo debo a mi madre, que debe ser que me fabricó bien”, comenta Óscar entre risas, que también conserva sus aptitudes mentales. «No todo el mundo a la edad de 81 años corre la misma suerte»
Actividad mental. Otro de los cimientos de la terapia en Valle Lentiscal es la estimulación cognitiva. Arriba, los pacientes leen la prensa y, sobre estas líneas, realizan con una auxiliar geriátrica un taller de memoria para una vejez activa.
Ante la ausencia de curación en la actualidad, un diagnóstico precoz es esencial para ralentizar la enfermedad, puesto que a muchos pacientes se les diagnostica cuando el proceso está ya muy avanzado (por ejemplo, grado 3). “El Gobierno no se ha preocupado en dar la información de centros de día”, indica Gutiérrez.
Cuando los familiares de un paciente detectan pequeños detalles como falta de memoria reciente, pérdida de orientación espacial y temporal, cambios de conducta, suelen acudir al neurólogo logo, “y quizás les dé un producto farmacológico, pero no les hace ningún diagnóstico”, afirma el asesor fiscal.
Afincado en Salinetas con su esposa, de 80 años, y su hija menor, de Síndrome de Down, Óscar bautizó a su último hijo literario La Sinfonía de las Neuronas, porque el Alzheimer tiene momentos de lucidez y de oscuridad como con ciertas melodías.“A medida que va avanzando, te vas encontrando cosas nuevas, te conoce, no te conoce, la inhibición sexual, la pérdida de peso”, explica. En una simbiosis entre novela y biografía, Gutiérrez relata un duro episodio, cuando terminó saliendo de su propia casa; su mujer se lo ordenó porque quería dormir. De ese miedo, incertidumbre, falta de información inicial, Óscar concibió escribir esa obra de apoyo a los familiares, que empezará a mandar a dos o tres editoriales. Existen dos partes diferenciadas: la primera, centrada en el personaje de Sara, enferma desde hace siete años, luego transporta al lector a su juventud para conocer cómo fue ella antes del daño neuronal; y la segunda, es más biográfica, según explica.

