Reportaje Stephen Hawking Eva Rancho La Provincia 9 Octubre 2014.pdf
El físico Stephen Hawking regresa a Inglaterra tras su paso por Las Canteras, Vegueta, Agaete y Santa Catalina / Toma mucho café y mangos en la Finca La Laja
Eva Rancho / A. Ojeda
LA PROVINCIA / LAS PALMAS DE GRAN CANARIA, 9 Octubre 2014
El célebre físico británico Stephen Hawking, de 72 años, regresará al Archipiélago canario el próximo año, según afirmó ayer, tras una visita por Gran Canaria, que le llevó a la playa de Las Canteras, Vegueta, Agaete y el parque Santa Catalina. Después de asistir en Tenerife al Festival Internacional de Astronomía Starmus y permanecer casi un mes allí, el científico llegó a Gran Canaria, ayer por la mañana, a bordo del transatlántico Independence of the Seas, consignado por Incargo, y realizó una ruta turística por la Isla, a través de la empresa Intercruises (Tui España).
Hawking está muy satisfecho con el papel del actor londinense Eddie Redmayne en la película The Theory of Everything (La Teoría del Todo). “Estoy muy contento, Redmayne es muy bueno, me interpretó bastante bien, muy parecido a mí”, aseguró ayer a LA PROVINCIA tras su fugaz visita al restaurante Casa Fataga, en el Parque Santa Catalina, antes de partir rumbo a Southampton (Inglaterra), con escalas en Lisboa y Vigo.
Corazón histórico
La agenda de este astrofísico, cosmólogo y divulgador científico estuvo muy apretada desde primera hora de la mañana. Sobre las 10.00 horas y acompañado por su equipo asistente de seis personas, Hawking visitó la playa de Las Canteras, transitó por la calle Tenerife, próxima a la zona de la Puntilla. Después se trasladaron a Vegueta, corazón histórico de la capital grancanaria, donde disfrutaron de la Catedral y la plaza de Santa Ana; para luego atravesar el Guiniguada y disfrutar de la belleza modernista del Gabinete Literario y de la plaza de Las Ranas, pasando además por delante de la Biblioteca Insular. En este punto, se subieron a una guagua adaptada rumbo a Agaete, donde se quedaron prendados de la Finca La Laja, ubicada en los Berrazales. Almorzaron mango, papas arrugadas y pella de gofio con mojo, ropa vieja, helado de gofio con flan de café. “Quería probarlo todo, le encantó el mango, se llevó muchos, y probó el café de Agaete, le aconsejé que lo tomara sin leche y sin azúcar”, comentó María Lázaro, guía de la empresa Intercruises, que acompañó al científico durante toda la visita.
“No se quería ir, eso nos encantó”, continuaron en la finca de La Laja de Los Berrazales. Y eso que a Hawking le pilló un intenso calor en su visita a Agaete. Allí pudo conocer los únicos cafetales que quedan en Europa, y el producto de la plantación, al que dedicó sus mayores elogios. “Había que ver cómo se lo tomaba”, dio cuenta Víctor Lugo Jorge, impulsor de los terrenos que visitó con entusiasmo el científico y su séquito, que demostró igual gusto por los platos típicos canarios.
El menú
En el menú no faltó la ensalada de tomates aliñados con aguacate o una apropiada selección de quesos del país, aderezada con mermeladas de frutas, como la de mango, que, como se ha dicho, fue el inesperado protagonista de la mañana. El propio Hawking hizo un pequeño acopio de las mejores piezas para llevárselas consigo hacia el puerto inglés de Southampton, en donde concluirá su travesía a bordo del imponente Independence of the Seas. El buque de la compañía Royal Caribbean es uno de los mayores buques de recreo que operan actualmente en el mercado, con capacidad para 3.600 pasajeros y 1.300 tripulantes.
El investigador británico hizo, en realidad, lo mismo que muchos de los cruceristas que arriban a Gran Canaria: solicitar una visita guiada a las fincas del norte de la Isla, en donde los turistas disfrutan de las degustaciones de las bodegas de vino de la zona y comprueban la calidad del café made in Canarias. Para ello, reclamó el microbus apropiado en el que viajar junto a sus asistentes. Poco amigo de las multitudes a su alrededor, pero exquisito en su conducta, Hawking terminó por cautivar a sus anfitriones en Agaete.
“Era, de verdad, muy campechano”, apuntó Lugo, al que ayudaron en su tarea sus padres, Inocencio y María del Carmen. “Quería probarlo todo y conocer de todo”, en una actitud que dejó encantados a los impulsores de la bodega, que también visitó con idéntico entusiasmo y curiosidad. Cuando llegó la hora de marcharse, el ilustre visitante fue reclamado por la guía. “No”, contestó, para declararse más fan del norte grancanario que de la propia capital. Cuando finalmente tuvo que partir, el célebre investigador terminó dejando una impronta de gran hombre en la finca en la que fue agasajado.
“Bebimos un montón de café y el vino es delicioso”, confirmó uno de sus asistentes. “El lugar y la gente es maravillosa”, comentó una de sus enfermeras. Fueron testimonios añadidos al término de una experiencia que queda para la historia de la Isla. Pocas veces tuvo un visitante tan reconocido como, al tiempo, afable y terrenal. De vuelta a la capital grancanaria, antes de embarcarse a las 17.00 horas en el crucero rumbo a tierras lusas, hizo su pequeña escala en el parque Santa Catalina. En principio la visita era privada, pero acabó siendo pública. Se convirtió en foco de atención de numerosos medios de comunicación de la Isla y levantó la expectación de los viandantes.
Lugo: “No se quería ir, eso nos encantó, quería probarlo todo y conocer de todo”
El concejal de Turismo del Ayuntamiento capitalino, Pablo Barbero, el presidente del Cabildo de Gran Canaria, José Miguel Bravo de Laguna, y el consejero Insular de Turismo, Melchor Camón, recibieron al científico en la puertas de la Casa Fataga. Le obsequiaron con un libro de fotografías de la Isla captadas por Ángel Luis Aldai y unas láminas de la obra Poema del Atlántico, de Néstor Martín Fernández de la Torre.
“Ha sido un encuentro de unos pocos minutos en el parque Santa Catalina, en este entorno tan importante para la ciudad y la Isla. Tuvimos unas palabras con él de agradecimiento. Es para nosotros siempre una gran satisfacción, porque es una figura a nivel mundial, desde el punto de vista científico y referencia mediática”, apuntó Bravo de Laguna.
Asimismo, Gloria de la Vega, gerente de Casa Fataga, también mostró su alegría por haber conocido a Hawking. “Encantadísima de que viniera, hemos tenido la malísima suerte de que no ha podido probar nuestra comida, pero hemos tenido el honor de tenerlo, y por lo menos nos ha sonreído”.
Un ejemplo de superación
Para aquellos que aún no conocen a Stephen William Hawking, existe una frase que le define: ejemplo de superación. La enfermedad motoneuronal vinculada a la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) que padece desde los 21 años no ha supuesto un obstáculo para labrarse una carrera científica de otra galaxia. Su cuna de nacimiento fue Oxford hace 72 años, pero sus conocimientos y teoremas sobre los orígenes y la estructura del Universo, del Bing Bang, y de la predicción teórica de la radiación térmica de los agujeros negros, han traspasado fronteras. Ejerció como titular de la Cátedra Lucasiana de Matemáticas de la Universidad de Cambridge desde 1979 hasta su jubilación en 2009, un cargo que también ocupó Isaac Newton en 1669. Entre sus múltiples galardones figuran doce doctorados honoris causa, la Orden del Imperio Británico (CBE) en 1982, Premio Príncipe de Asturias de la Concordia en 1989, y Medalla Presidencial de la Libertad (2009), máxima condecoración civil en Estados Unidos. Ha divulgado la ciencia a través de libros como Una breve historia del tiempo (1988), un best seller mundial. E.R.

