Se cumplen 20 años desde la primera victoria de José Mari Ponce en el Rally Islas Canarias-El Corte Inglés (1995). A sus 60 años recién cumplidos, este aruquense sigue en forma y disputará la 39a edición de la prueba isleña con su BMW M3, montura con la que se coronó campeón de España de Rally en 1991.
Versatilidad sobre cuatro ruedas
El piloto aruquense José Mari Ponce venció hace dos décadas en el Islas Canarias con su BMW M3
Eva Rancho
LA PROVINCIA / LAS PALMAS DE GRAN CANARIA, 16 Abril 2015
Los recuerdos son el único paraíso del que no pueden desterrarnos. Y para el piloto aruquense José Mari Ponce parece que fue ayer cuando entró en el edén del automovilismo isleño en 1995 y 1996 al proclamarse campeón del Rally Islas Canarias-El Corte Inglés. Ya han volado dos décadas desde esos instantes de gloria, aferrado al volante de un Toyota Celica GT4, pero la montura que le llevó más alto del podio del Campeonato de España de Rally en 1991 fue su amado BMW M3. Sin dirección asistida ni control de tracción, este viernes arrancará su motor por última vez en la posición 20 de la parrilla de salida, porque en breve lo sustituirá por un Z4 GT3, a la vanguardia tecnológica, con cambio secuencial, 480 caballos, y fabricado para circuito, pero que adaptará a las necesidades de rally.
Desprenderse de aquella pieza de museo será doloroso, pero le servirá para poder financiar su nuevo proyecto deportivo dentro este estratosférico auto, con el que protegerá los músculos de su estómago, debilitados por una intervención hace tiempo. Ya hay dos compradores interesados en adquirir su BMW M3, con el acabó tercero el pasado año en el Rally Islas Canarias-El Corte Inglés, por detrás de Sergio Vallejo y del campeón, Didier Auriol.
Piloto todoterreno
A sus 60 años, cumplidos el pasado sábado, José Mari Ponce se resiste a colgar los guantes, con los que ha labrado desde 1974 un palmarés de vértigo, con varios campeonatos regionales, provinciales y ese grande nacional. Aún goza de un extraordinario físico y mantiene intactos sus reflejos, que le empujan a continuar en el asfalto.
“Sigo siendo competitivo, sino lo fuera, ya hubiese cogido el camino para casa. Todavía sigo siendo rápido e igualando mis tiempos en los tramos cronometrados, ya que Canarias es el mejor test para uno mismo”, explica el piloto grancanario. En la 39a edición de la clásica isleña saldrá desde la posición 20, y aspira terminar entre los 15 primeros, a disfrutar cada centímetro de asfalto, pero advierte que las carreras son impredecibles y Luis Monzón puede destronar con su Mini JC WRC a los favoritos Didier Auriol y Juha Kankkunen.
Si algo caracteriza a Ponce es su versatilidad sobre el terreno. La tierra, el asfalto, la lluvia, la niebla… no le quitan el sueño, ni siquiera el temido tramo tinerfeño de Atobo, porque José Mari se adapta de forma camaleónica, sea cual sea la montura que conduzca.
Para Ponce subir a lo más alto del podio ante la afición isleña en el Rally Islas Canarias-El Corte Inglés a mitad de la década de los 90 fue un reto “muy bonito”, puesto que vivió los comienzos modestos de esta clásica prueba y su evolución hasta convertirse en una carrera de renombre internacional.
Han sido numerosas las monturas que Ponce ha pilotado, como un Ford Escort Cosworth, Toyota Celica GT4, Peugeot 206 WRC, Volkswagen Polo S1600, entre otras, pero sin duda el BMW M3 ha contribuido a su explosión deportiva desde los años 80 hasta la actualidad, y confiesa que a día de hoy “no para de sorprenderle”.
Los genes aruquenses de José Mari llevan inscritos el automovilismo, con su padre José Mari y su hermano Toñi, también conductores profesionales. José Mari quedó prendado de este deporte en la adolescencia. “Desde chiquititos lo vivíamos en casa, acompañábamos a mi padre en expediciones que hacía para correr el Rally de Madeira en los años 60. Cuando era presidente del Real Automóvil Club de España, le ayudamos como banderilleros en los tramos cronometrados”, evoca José Mari, que luego se sumergió en el mundo del karting, y después ejerció como copiloto y piloto.
Ponce pone a la venta su joya automovilística para comprar una más potente: BMW Z4 GT3
Sin el canto de las notas por parte de los copilotos, los conductores lo tendrían complicado. Antes de que despegara su carrera profesional, José Mari tuvo a una excelente compañera de viaje: su mujer, Maribel. Luego vendrían otros copilotos, como José Carlos Déniz, que le echó un cable para proclamarse campeón absoluto de España de Rally en 1991, o Gaspar León, con el que barrió a todos sus rivales en el Rally Islas Canarias-El Corte Inglés en 1995, entre otros.
Ponce considera que el relevo generacional está complicado. No sólo basta con tener aptitudes, sino también las herramientas adecuadas para desarrollarlas con éxito, y las escuderías y marcas comerciales no pasan por su mejor momento en la actual coyuntura económica enquistada. Tres hombres aún pueden rendir al máximo nivel, como Yeray Lemes, Enrique Cruz y Armide Martín.
A lo largo de su trayectoria profesional, Ponce ha protagonizado disputas muy igualadas con Carlos Sainz, Juha Kankkunen, Ricardo Avero, Gregorio Picar, François Delecour, Luis Monzón y también con su propio hermano, Toñi.
Ponce estudió primero de Medicina en el Colegio Universitario de Las Palmas con 19 años, y dejó Empresariales por la UNED para ser piloto profesional. Lo compaginó con negocios en mimbres y vinos, concesionarios, y construcción hasta 2003, año en el que saltó a la arena política, animado por el entonces todavía alcalde de la capital grancanaria, José Manuel Soria, y por Juan José Cardona. Ponce asegura que le motiva “la satisfacción de hacer cosas por los demás”. Llegó a ser regidor por el PP de Arucas (2007-2009), luego edil en la oposición, e incluso ocupó un escaño en el Congreso de los Diputados entre 2012 y 2014. Ahora es coordinador de Servicios Sociales del Cabildo de Gran Canaria.
Audiencia política.
José Mari Ponce (en el centro) y su copiloto José Carlos Déniz (a la izda.) fueron recibidos en 1991 por el entonces presidente del Gobierno de Canarias, Jerónimo Saavedra, para presentarle el título de campeones de España de Rally absoluto.
Pieza de museo.
Su más preciado coche es un BMW M3, sin dirección asistida, con el que subió a lo más alto del podio nacional y regional. Tras media vida a su volante, Ponce coloca el cartel de “Se vende”, para poder comprar un Z4 GT3, de 480 caballos de potencia.
Tándem de altura.
Para su primer triunfo en el Rally Islas Canarias-El Corte Inglés en 1995, José Mari Ponce contó con la ayuda del copiloto Gaspar León. Este tándem se impuso a Gregorio Picar. En 1996 Ponce derrotó a François Delecour y se coronó de nuevo en la clásica.
Como un rey. En 1991 José Mari Ponce (en la foto superior) fue agasajado por centenares de aficionados en el Aeropuerto de Gran Canaria, tras vencer en el Campeonato de España de Rally. En la imagen inferior, el aruquense trabaja en la actualidad como coordinador de Servicios Sociales del Cabildo de Gran Canaria.

